Un pequeño chico que sufría leucemia ha podido retornar a la guardería después de que el hospital le diera el alta médica. Todo esto podría haber sido distinto de no ser por la inestimable ayuda y generosidad de los compañeros de trabajo de su padre, por los cuales este hombre pudo tomarse un año libre para cuidar a su descendiente. Julius Graf celebró su quinto cumpleaños volviendo a su hogar tras semanas de imprescindible quimioterapia.

El progenitor de Julius, Andreas, comentó que estará agradecido de por vida a sus colegas que donaron más de 3.000 horas extras para que pudiera ausentarse de sus labores y pudiera encargarse del infante luego de que su madre muriera. Julius tenía tan solo tres años cuando fue diagnosticado con leucemia a principios del pasado año, y el señor Graf, de 36, usó todas sus vacaciones anuales para estar cerca de su hijo en el hospital.


Pero cuando el chico se repuso lo suficiente como para regresar a su casa en Fronhausen, Hessen, Alemania, su madre falleció de repente a causa de una enfermedad del corazón. Sin más permiso para tomarse días libres, el señor Graf estaba preocupado por si podía perder su laburo como montador de ensambles. Por ello comenzó a luchar para lidiar con tanto la muerte de su cónyuge como con la condición de su hijo.

No obstante, Pia Meier, la manager de recursos humanos de la compañía apeló a los trabajadores de la fábrica a donar su trabajo extra. Asombrosamente, 650 firmaron la propuesta, incluso aquellos que nunca habían conocido a Graf. En dos semanas, con un promedio de cinco horas por cada empleado, llegaron a sumar 3.264 horas con las que la empresa le permitió ausentarse a modo de días libres pagados. El equivalente total fueron 81,6 semanas, o más de 18 meses.

“Sin esta tremenda ayuda, ahora mismo no tendría trabajo,” expresó Graf, añadiendo que estará eternamente agradecido a sus compañeros y a la compañía por esta oportunidad en tan malos momentos. Recordando el primer momento en el que le comunicaron sobre el gesto de generosidad de sus colegas, comentó: Al principio no tenía palabras, no podía decir nada. Lloré enfrente de mis amigos y estaba totalmente abrumado.”

Graf ha cooperado con la publicidad de los medios sobre su caso para expresar su gratitud a sus compañeros de laburo. Desde entonces ha sido contactado con muchas ofertas de anónimos para donar a la causa de los cuidados de Julius. “Recientemente, un hombre de 89 años quería donarnos 20 euros. Sin embargo, no tuvimos el corazón de aceptar tal dinero. Es demasiado para mí,” expresó emocionado el padre.

Su hijo seguirá yendo a terapia hasta agosto, según transmitió Graf. “El recibe inyecciones cada cuatro semanas y además una dosis baja de quimioterapia oral. Pero Julius lo lleva muy bien. Estamos en la buena dirección, pero nada de esto nos protege de una recaída. Él debe estar exento de cáncer durante cinco años para estar totalmente curado. Él va más a la guardería actualmente, dependiendo de cómo se sienta,” dijo Graf.
La señora Meier comentó que también se había sorprendido de la respuesta de los trabajadores, apuntando de que ninguno declinó donar. Graf fue capaz de tomarse más de un año libre y atender a su hijo pero ahora ha vuelto a laburar cuatro horas al día. Así llegamos al final de nuestro artículo, esperamos que te haya inspirado o al menos entretenido. ¿Qué te ha parecido? Coméntanoslo, nos interesa tu opinión