Tal vez ni siquiera te habías preguntado si tenían alguna función, solo están ahí, siempre han estado ahí, son parte del pecho… ¡Pero no! Los tubérculos de Montgomery o glándulas areolares tienen una importante función, ignorada por muchos, saboteada por tantos otros. Conozcámoslos...

Estos pequeños bultitos (los cuales dependiendo de cada mujer pueden ser muchos o algunos pocos) son glándulas sebáceas que se sitúan en la areola del pecho, rodeando al pezón y se encargan de mantener lubricada e hidratada la areola y el pezón, brindándoles protección contra bacterias que pudieran atacar esta zona. Durante el embarazo y la lactancia estas glándulas se hacen más visibles y es debido a su importante función en esta etapa, ya que secretan un olor y sabor especiales, que sirven como estímulo olfativo y gustativo para el apetito y orientación del recién nacido.

Para no alterar la función de los tubérculos se recomienda asear los pechos solo con agua en la ducha, no con jabón ni otras lociones. En la lactancia es muy importante permitir que estas glándulas actúen y por eso (aún cuando nuestras mamás, tías y abuelas y amigas lo hayan hecho y lo recomienden) no es necesario limpiar tus pechos antes ni después de cada toma y al hacerlo incluso estarías dificultando que esas glándulas cumplan su función ya que la lubricación que proporcionan, sumado al olor y sabor que expelen podrían ayudarte a lograr un buen acople y a cuidar la piel de tus pezones, muy importante sobre todo en el inicio de la lactancia que por lo general tiende a ser complejo en este sentido.

Fuente: http://www.breastfeeding.cl/